El 13 de noviembre, la Institución Educativa Tierra Seca tuvo la oportunidad de llevar su voz, su cuerpo y su experiencia al Congreso Pedagógico Nacional, participando junto a la Escuela de Circo Social en un escenario de reflexión, diálogo y construcción colectiva sobre los retos y sentidos de la educación en Colombia.
Nuestra participación se centró en mostrar cómo el circo social, más allá de una práctica artística, se ha convertido en una estrategia pedagógica transformadora dentro de la escuela rural. A través del movimiento, el juego, la expresión corporal y el trabajo colaborativo, el circo ha permitido fortalecer habilidades socioemocionales, la confianza, la empatía, la comunicación y la resolución pacífica de conflictos, elementos clave de la formación integral y la Educación CRESE.En este espacio nacional, compartimos aprendizajes construidos desde el territorio: cómo el cuerpo también aprende, cómo el error se resignifica como parte del proceso y cómo el aula puede expandirse hacia otros lenguajes que conectan a los estudiantes con sus emociones, su historia y su comunidad. El diálogo con maestras y maestros de distintas regiones permitió reconocer que estas apuestas no son aisladas, sino parte de una corriente pedagógica que busca una escuela más humana, sensible y situada.
Participar en el Congreso Pedagógico Nacional significó validar una práctica que ha nacido desde la escuela pública rural, sostenida por el compromiso docente, la participación estudiantil y la articulación con proyectos institucionales como el circo social, los proyectos transversales y el enfoque territorial del PTAFI 3.0.
Esta experiencia reafirmó que innovar no siempre es incorporar tecnología de punta, sino atreverse a mirar al estudiante de manera integral, reconociendo su cuerpo, su emoción y su contexto como fuentes legítimas de aprendizaje.
